COLABORACIÓN

Las tres preguntas fundamentales que nos podemos plantear son: «¿Creo yo en Dios?» Ésta no lleva muy lejos. «Los demonios creen y tiemblan». «¿Tengo trato con Él?» Acabamos familiarizándonos con las personas con quienes tratamos ciertos asuntos. «¿Es Dios mi amigo? O por decirlo de otro modo, ¿amo yo a Dios?»

A raíz de la cuestión sobre quién o qué sea Dios, surge la pregunta fundamental que cabe plantearse: «¿Quién o qué soy yo?» Para que una relación significativa entre Dios y el hombre sea posible, es necesario responder a esta pregunta. «... El que sea una relación mecánica, determinista o personal -que es infinitamente más maravillosa, dice Francis...

Ha llegado la hora de la verdad. Vivimos tiempos peligrosos e inciertos. ¿No hemos de indagar cuál es nuestro papel, qué función nos toca desempeñar en esta hora? Tenemos que conocer y entender los tiempos en que vivimos para poder inspirar a otros.

Diógenes quiso probar a la sociedad de su tiempo que muy poco o casi nada es indispensable para vivir. Hoy, sin embargo, se suele tildar a los individuos que tienden a acumular infinidad de cosas, basura, objetos inservibles, de estar afectados por el síndrome de Diógenes.

Vivimos en un momento histórico bastante extraño, sobre todo por lo que respecta a la muerte. Por supuesto, la muerte es inevitable en todas las épocas. Aun así, hasta hace relativamente poco, la muerte era una realidad mucho más cercana a la vida de las personas. La mortalidad infantil era alta. Así como la tasa de mujeres que morían...